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Lacoste lanzó una campaña de diversidad y encuentros inesperados

La marca de ropa unió a personas de todas las generaciones y diferentes ámbitos de la vida para mostrar cómo se apropian del cocodrilo a su manera.

 


 

Lacoste trascendió en el tiempo, los estilos, los géneros y las generaciones. Actualmente su terreno de juego no tiene límites y eso es (en parte) gracias a la diversidad real de su comunidad.


A través de esta nueva campaña comandada por la agencia BETC, la marca reveló una serie de momentos en los que dos personas muy diferentes entre sí se encuentran de casualidad y descubren que tienen una pieza Lacoste en común. Lo más interesante de la propuesta es que el famoso cocodrilo inició vínculos entre personas jóvenes y mayores.


El hecho de que adultos y adultas mayores participen en la sesión fotográfica muestra que - a diferencia de los estereotipos que existen aún hoy sobre la vejez - esta generación tiene estilo, poder, energía y elegancia, atributos que no están ligados a la edad. Mientras otras marcas de ropa siguen apostando por la eterna juventud, Lacoste sumó a este grupo cultural y etario y dijo “mi comunidad es intergeneracional”.


En los videos de la campaña hay también otro rasgo interesante. Uno de los momentos muestra a dos jóvenes caminando por la calle con ojotas y medias. Lejos de verlo como un suicidio a la estética, es una toma de la realidad. El uso compartido de ambas prendas completamente diferentes dio la pauta de que la diversidad también está en los productos de la marca. ¿Por qué? Porque así lo usa la comunidad Lacoste.


Por último, analizando en profundidad, la campaña revela la nueva tendencia de la ropa sin género. Una riñonera Lacoste puede ir tanto para hombre como para mujer, pero también para personas que trascienden el binarismo.


 



 

Así, el cocodrilo instaló un nuevo tono de marca, fresco y lleno de espíritu que no cancela la diversidad. El fotógrafo irlandés Ronan Gallagher capturó estos momentos combinando lo documental con la moda para conseguir tomas auténticas y espontáneas. Las escenas de la vida cotidiana fueron contadas con humor y ligereza en los clips por la directora francesa, Laure Atanasyan.